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>> Curioseando>> Cotidianidad e individualidad: enseres y objetos personales de Jorge Eliécer Gaitán

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COTIDIANIDAD E INDIVIDUALIDAD:
enseres y objetos personales de Jorge Eliécer Gaitán

Por Libia Torres
Historiadora Universidad Nacional de Colombia. Miembro del Comité Editorial de la Revista Historik.com

libiatorres@revistahistorik.com

Cada 9 de abril se conmemora la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, se traen a la memoria los acontecimientos que tuvieron lugar aquel día y se hacen diversas remembranzas del hombre que personificó la esperanza de un pueblo. En pro de la ocasión, pero lejos de centrarse solamente en la fatídica fecha de su asesinato, este texto busca recordarlo desde mucho antes intentando rescatar lo humano del personaje y su cotidianidad a través de un recorrido por enseres y objetos personales que alberga su Casa Museo.

Las acotaciones aquí contenidas son el resultado de la visita a la Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán en Bogotá y de la entrevista efectuada a su coordinador Alejandro Torres. La entrevista tuvo como finalidad, primero, indagar sobre Gaitán, pero el Gaitán vivo, quien a través de sus pertenencias y enseres dejó huellas de su personalidad, y, segundo, reconstruir al hombre que recorrió dicha casa y la tuvo como su morada.

Según Torres, la Casa Museo es un “espacio de cotidianidades académicas, políticas y sociales que tiene la virtud de hablarle al visitante”; uno de sus principales objetivos es mostrar el lado humano de Gaitán creando vínculos de identidad entre la cotidianidad del personaje y la del visitante. Por ello, el guión museológico habla sobre el estudiante, el político, el esposo y el hombre manifestando su forma de vida a través de objetos personales a la vez que describe las propuestas que conformaron su discurso, los ideales por los que peleó y las razones por las que murió, organizándose así un relato que intenta abarcar todas los esferas en las que tuvo influencia.

Para el coordinador, cuando se intenta describir a Gaitán, son tres las imágenes que se retratan. La primera “es aquella que pueden tener los adultos mayores, que es de todas formas una imagen frustrada de Jorge Eliécer Gaitán, del presidente que no pudo ser, del líder que no pudo ser”. La segunda es “un poco más borrosa, es la que pueden tener los niños o los más jóvenes que no han indagado en la historia de este personaje y refleja episodios violentos de nuestra historia”. La tercera es la apreciación personal que nace del acercamiento a la vida del líder político, “cuando uno comienza a ver a Jorge Eliécer Gaitán destacarse en el campo académico, en el campo político, a ser apreciado en el campo social, a ser reconocido por una cantidad de seguidores, entonces surge una persona que se enamora de su idea, que la proyecta a las personas, que está convencido de lo que quiere, que trabaja y lucha”. Representaciones se fundan de manera indistinta constituyendo, bien sea, una idea social, un proyecto político o un prototipo de hombre.

Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán (entrada) Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán (comedor) Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán (estudio) Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán (estudio) Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán (baño) Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán (tumba) Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán (tumba detalle)

La presencia de Gaitán es innegable en todos los espacios de la casa evocando diferentes facetas de su vida. Observar “en el comedor un sitio dispuesto para él evidencia a una persona muy familiar, rasgo que se ratifica con su rutina de ir a almorzar todos los días a su casa, cuando no tuviera alguna otra invitación, con el fin de conversar y compartir con su familia”; de la misma manera su participación en un sinnúmero de “reuniones con sus compañeros políticos en salones y en bibliotecas para discutir sobre múltiples asuntos” manifiestan la importancia que tuvo para él la familia y la política como base de la sociedad.

Otro lugar significativo es el estudio con cuarto auxiliar en el que tomaba un corto descanso en medio de sus largas jornadas laborales, un sitio que nos habla de un hombre que debió pasar muchas horas trabajando en discursos, debates políticos, ponencias, defensas penales, etc. Para Torres, este espacio “sencillamente nos muestra a un [hombre] de un trabajo incansable”. Cuando se visita la biblioteca, “uno podría pensar que se va a encontrar un compendio de libros de socialismo, comunismo, y no, uno se sorprende porque encuentra muchos autores que definitivamente hablan de Gaitán como una persona abierta que habla con fundamentos en lo que dice, no por especular sino porque ha reflexionado, ha investigado”; en resumen lo que refleja su biblioteca es “una persona bastante juiciosa y estudiosa”.

Al entrar a un lugar tan personal como lo es el baño, encontramos una maquina de hacer ejercicio que por sí sola no sugiere nada, pero sí reunimos otros elementos tales como el dictamen de su necropsia, que lo describe como un hombre saludable y robusto, o escritos sobre su costumbre de trotar en el Parque Nacional y sus hábitos alimenticios, obtenemos a un hombre preocupado por su aspecto personal, quien pese a numerosas críticas en su forma de vestir fue un hombre que “trataba, en la medida de las posibilidades, permanecer pulcro. Gaitán representaba unas ideas, representaba un pueblo, pero no lo representaba dentro del mismo pueblo sino que tenía que representarlo en el Congreso, en el Senado, en las Embajadas… así, él tenía que mostrarse como ejemplo, no adonde se tenía que llegar sino de la dignidad que se tenía que tener”. En suma, el recorrido por la casa “nos muestra a Gaitán como una persona que trata de ser integral en el aspecto familiar, en el campo académico y político, muy convencido en la defensa de sus ideales”.

Respecto a enseres y objetos, el micrófono, “que seguramente lo acompaño en muchos de sus discursos, representa esos momentos de plaza pública, de reunión en el sitio donde el político conquista a sus electores”. El tejo remite a su contacto con el pueblo, a sus juegos en el Campo Villamil, en la Perseverancia o en las Cruces, señalando al hombre que departe con sus iguales. Los diplomas, las menciones y las placas, otorgados en vida y póstumos, dicen mucho sobre el aprecio del pueblo por Gaitán y su labor. El vestido que usaba el 9 de abril “muestra a una persona de 1.64 cm de estatura, promedio normal en 1948 -hoy se consideraría un hombre de baja estatura- pero Gaitán era grande en su discurso y en sus ideas que permanecen vigentes hasta nuestros días”.

En su tumba, el símbolo de infinito reemplaza la fecha de su muerte en señal de continuación de su legado, al mismo tiempo, sus dos más importantes discursos, La Oración por la Paz y La Oración por los Humildes, están dispuestos en gran formato como un medio para conmemorar su pensamiento. Este recorrido por la Casa Museo deja ver a Jorge Eliécer Gaitán como una persona centrada y preocupada por su familia, pero sobre todo convencida de su proyecto político.

Fotografías: Libia Torres

 

 

 

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