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>> Curioseando: Construyendo los libros infantiles ilustrados

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CONSTRUYENDO LOS LIBROS INFANTILES ILUSTRADOS

Eliana Paola Barragán
Historiadora Universidad Nacional de Colombia. Miembro del Comité editorial de la Revista Historik.com
elianabarragan@revistahistorik.com

Highslide JS
Kate Greenaway. A apple pie
Caldecott
Randolph Caldecott. Hey Diddle Diddle and Baby Bunting
Highslide JS
Maurice Sendak.Donde viven los monstruos

“[…] basta con un dibujito. Libre de cualquier contexto que lo constriña y a merced de la imaginación del lector, cualquier esbozo puede sugerir su propia << historia nunca contada>>.”
Shaun Tan El rey pájaro y otros esbozos.

La frase del ilustrador australiano nos habla de la capacidad que tienen las imágenes para estimular la imaginación de sus observadores. Este supuesto se sustenta en las bellas ilustraciones de los libros infantiles de hoy, que no sólo los convierte en verdaderas obras de arte sino que también contribuyen, en gran medida, al desarrollo intelectual de sus lectores y cautivan a los adultos. Debido a la importancia que ha adquirido la ilustración se han producido géneros editoriales en los que es protagonista, como es el caso del libro-álbum. En él se narran las historias con textos cortos y copiosas ilustraciones, ya que al estar destinado a niños que inician su experiencia de lectura, se cree que la proporción es necesaria y benéfica dado que las palabras, que no tienen sentido por sí solas, no ayudan a un niño a entender una idea o un concepto mientras que las ilustraciones, que tienden a parecerse a los objetos que representan, lo pueden lograr. Por ejemplo, la palabra árbol no se asemeja al objeto árbol en tanto que una imagen de éste sí (Nodelman 19 y 21). Si bien la historia de este género editorial es reciente el uso de imágenes en libros para niños se remonta, por lo menos, al siglo XVII.

La obra Orbis sensualum pictus (1658) del clérigo y educador moravo Jan Amós Komensky -Comenio- era un glosario en latín y alemán, alfabéticamente ordenado, que mostraba “las imágenes y nomenclatura de todas las cosas fundamentales del mundo y las acciones de la vida”. Se considera pionera en el uso de la imagen con fines didácticos dado que su intención era captar la atención de los niños haciendo menos tedioso el aprendizaje del latín (Cech 13). Tanto el texto como las ilustraciones fueron impresas en la técnica de la época, la xilografía, que consistía en grabar los contenidos en madera para entintarla y trasladarlos al papel.

En el siglo XVIII sobresale el trabajo del poeta y artesano William Blake, quien con sus colecciones de poemas Cantos de inocencia (1789) y Cantos de experiencia (1794), transformó la relación entre ilustración y literatura, pues imagen a todo color y texto aparecen en un misma página estimulando la imaginación del lector. Si bien la obra per se no estaba dirigida a niños, ellos y los temas de la niñez si estaban presentes, por lo que no se descarta que debieron ser lecturas accesibles tan solo a un número reducido de jóvenes (Cech 14), ya que en la época la producción de un libro de estas calidades –impresión iluminada o agua fuerte y coloreado a mano- implicaban altos costes en su producción y por lo tanto menor circulación.

En el siglo XIX se dieron las condiciones para la producción de libros infantiles ilustrados. De un lado, se asistía al nacimiento de la industria editorial gracias a los cambios tecnológicos -hoja continua, prensa de hierro, estereotipia, litografía...- y, de otro lado, se contaba con un público lector: niños que “pertenecían a una burguesía urbana, estaban escolarizados porque la ley lo manda, y, lo más significativo, sin muchas oportunidades de ocio evasivo que las que les procuraba la lectura” (Durán 4). En consecuencia, aparecieron libros con litografías a todo color en formato oblongo y encuadernaciones en tela ornamentadas. En Francia a aquellos libros, que además explicaban temas de historia y geografía, se les denominó álbum. En este siglo sobresalen los libros ilustrados de Heinrich Hoffmann, Edward Lear, Kate Greenaway y Randolph Caldecott.

En 1845 se editó Der Struwelpeter, una serie de historias en verso protagonizadas por niños de mal comportamiento que terminan recibiendo una lección. Sus ilustraciones son fundamentales porque su autor, el médico alemán Heinrich Hoffmann, argumentaba que los niños aprendían más con la observación que con advertencias morales sin sentido. En 1846 el escritor e ilustrador inglés Edward Lear publicó Book of nonsense, una compilación de poemas humorísticos absurdos de cinco líneas -limericks- que acompañados de graciosas ilustraciones incentivaron la imaginación de jóvenes lectores. En el último tercio del siglo XIX se situó el trabajo de la artista e ilustradora inglesa Kate Greenaway quien, con sus versos e ilustraciones de niños en trazos delicados y tonos suaves, publicó obras como Under the window (1878), Little Ann (1883), Marigold garden (1885) o A apple pie (1886). Por la misma época el ilustrador inglés Randolph Caldecott, autor de Hey-Diddle-Diddle y Bye baby buting (1882), entre otras obras, hacía uso de la ilustración no solamente como reiteración o acompañamiento del texto sino como prolongación de la historia misma.

En el siglo XX los libros para niños conservaron el formato ilustrado heredado del álbum francés que, gracias a la aparición de la impresión en cuatro colores, se enriqueció con imágenes de mayor colorido y efectos realizadas en técnicas como la acuarela (Salisbury 12). Desde 1930 en Francia, por ejemplo, el pedagogo, artista y editor Paul Faucher publicó en Flammarion la colección de libros Albums du Pére Castor que se hizo muy popular. El objetivo del creador era aprovechar al máximo las posibilidades de la relación imagen-texto potenciándose las características de la imagen: “es necesario que ejerza al máximo sus poderes de atracción y de seducción, que sostenga, aclarare, explique, prolongue el relato, que apele directamente a la inteligencia y a la sensibilidad, que sea bella y sincera” (Cit. en Durán 6). De esa forma se estaba abonando el terreno para que en la década de 1960 el álbum se concibiera como un libro en el que texto e imagen, asociados firmemente, ofrecieran estructuras narrativas estimulantes y novedosas a lectores principiantes.

Según Teresa Durán, el libro-álbum así concebido sólo podía producirse en un contexto como el de los años 60 cuando “los nuevos modos de producir una cultura de masas, el lenguaje cinematográfico, la publicidad, etc., aportaron nuevos modos no solo de recibir un mensaje, sino, sobre todo, de elaborarlo” (8). Precisamente en 1963 se publicó el legendario libro-álbum Donde viven los monstruos (1963) de Maurice Sendak que, en casi 20 cortas frases y 26 ilustraciones, cuenta la historia de un niño travieso que viaja al lugar donde viven los monstruos; una historia ingeniosa con imágenes cargadas de significado que evidencia aquellas “nuevas” formas de comunicación -el ingenio, la ambivalencia, la fabulación- de que nos habla Durán.

Libros ilustrados infantiles en línea

Jan Amós Komensky (Comenius). Orbis Sensualium Pictus. Edición inglesa 1659.
Heinrich Hoffmann. Der Struwelpeter.
Edward Lear. Book of nonsense.
Libros de Kate Greenaway.
Randolph Caldecott. Hey Diddle Diddle and Baby Bunting.

Bibliografía:

• Cech, John. “La danza de la palabras y las imágenes”. Hojas de lectura 59 (2002): 12-17.
• Centro de investigación MANES. Orbis Sensualium Pictus. Página web institucional. Madrid: Universidad Nacional de Educación a Distancia. Web. Octubre de 2011.
• Durán, Teresa. “Pero, ¿qué es un álbum?”. Hojas de lectura 59 (2002): 2-11.
• Marco Graziosi. Edward Lear Book of nonsense. Página web. Vignola: Marco Graziosi, junio 6 de 2011. Web. Octubre de 2011.
• Nodelman, Perry. “Las narrativas de los libros-álbum y el proyecto de la literatura infantil”. Cruce de miradas: nuevas aproximaciones al libro-álbum. Eds. Teresa Colomer, Bettina Kümmerling-Meibauer y María Cecilia Silva-Díaz. Barcelona: Banco del Libro - Gretel, 2010. 18-32.
• Salisbury, Martin. Ilustración de libros infantiles: cómo crear imágenes para su publicación. Barcelona: Acanto, 2005.
• Sendak, Maurice. Donde viven los monstruos. Bogotá: Alfaguara, 2005.
• Tan, Shaun. El rey pájaro y otros esbozos. Bárbara Fiore, 2011.
• The Illuminated Books Project. Kate Greenaway’s children books. Página web. S.l., The Illuminated Books Project, s.f. Web. Octubre de 2011.
• The Project Gutenberg. Ebook of Der Struwelpeter by Heinrich Hoffmann. Página web institucional. Misisipi: The Project Gutenberg, febrero 11 de 2008. Web. Octubre de 2011.
• The Project Gutenberg. Ebook of Hey Diddle Diddle and Baby Bunting by Randolph Caldecott. Página web institucional. Misisipi: The Project Gutenberg, septiembre 4 de 2006. Web. Octubre de 2011.

 

En este número

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Imposturas virtuales El cine peruano: una mirada desde el presenteEl cine mexicano en el gobierno de Luis Echeverría 1970-1976 Velos en lo urbanoComentario sobre la Revista de Misiones¿Por qué un texto curatorial?

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